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CONCLUSIONES CONGRESO INTERNACIONAL DE SALAS DE CONCIERTOS PRIMAVERAPRO 2016

Dentro de la celebración de los congresos internacionales en esta edición de PrimaveraPro quedaron patentes dos hechos destacables como es la importancia tanto económica como cultural y social que tienen los locales de música y salas de conciertos en las medianas y grandes ciudades, así como el peligro que conlleva el cada vez mayor proceso de gentrificación de los núcleos urbanos que amenazan con hacer desaparecer dichos locales y salas.

Iniciativas como la de la plataforma ¡Queremos Entrar!, que defiende la entrada de menores de edad en salas de conciertos, el nombramiento de Alcaldes de Noche en ciudades como París, Ámsterdam o Zurich o la creación de la Comisión de Clubs de Berlín, que ejercen de mediadores entre las salas de conciertos, clubs, festivales y los ciudadanos e instituciones públicas, demuestran la creciente importancia de las salas de conciertos y locales como ejes fundamentales de una cultura sostenible y saludable que tiene su recompensa económica en muchas ciudades con la atracción de turismo, entre otras cosas.

PRÁCTICAS AMATEURS EN LA MÚSICA EN DIRECTO: EL PANORAMA EUROPEO
Muchas de estas salas ejercen de único apoyo para músicos amateurs y sirven de puesta de largo para muchos artistas en ciernes, según se pudo comprobar en la charla “Prácticas amateurs en la música en directo: el panorama europeo”. Países como Italia y Francia cuentan con importantes organizaciones para dar soporte a lo que se denomina “el futuro de la música”.
El taller estuvo moderado por Armando Ruah, coordinador de la Asociación estatal de salas privadas de música en directo (ACCES), y contó con la participación de Federico Rasetti, project manager y coordinador de la red de clubs de directo italianos (KeepOn LIVE), Samuel Arnoux, perteneciente a una organización sin ánimo de lucro que promueve y apoya a músicos amateurs y profesionales (MAPL), y Jordi Planagumá, coordinador de la red de Cases de la Música catalana.
En la charla se reivindicó la importancia del amateurismo y del apoyo que ejercen las salas englobadas en los colectivos de los ponentes. Según Planagumá “todos los músicos profesionales han sido una vez amateurs, así que su papel es importante para la generación de futuros artistas aunque el amateurismo no tiene por qué ser un paso previo a la profesionalidad”, puntualizando además que muchos de ellos “deciden quedarse como amateurs”.
Arnoux, por el contrario, destacó su vertiente “trascendental” y romántica, puntualizando que desde su colectivo de salas y locales se calibra el amateurismo como la herramienta que ayuda “a la vida cultural de una ciudad o región”, contribuyendo a que las personas sean “más felices”.
El panel tocó también aspectos relacionados con los límites entre el profesionalismo y el amateurismo, lo que dio pie a otro debate. Para Jordi, “el músico amateur es aquel que no se dedica a la música y no percibe una retribución por ello. El músico profesional sí que percibiría una retribución y vive exclusivamente de su labor como músico”, algo que en Francia no queda amparado por una definición legal. “En Francia no hay una definición legal de lo que sería un músico amateur” comentó Samuel al respecto. “Para nosotros un músico profesional es aquel que trabaja en la música y tiene obligaciones, está regulado por ley. (…) Sin embargo el que no haya un estatus legal de músico amateur ha provocado que haya ahora mismo en Francia un debate entre salas de conciertos, músicos y sindicatos de artistas. Si se hace dinero en un concierto, se debería pagar a los músicos independientemente de si son amateurs o no. Pero esto ha provocado muchas quejas de sindicatos de músicos y de músicos profesionales, por lo que veremos dónde puede llevar este debate”.

A la hora de plantear soluciones, Jordi apuntó que desde su colectivo se quiso hacer “como en el deporte base, que los federados pagasen una ficha anual de amateur. Desde la Administración nos comentaron que no había problema en hacerlo así”, si bien desde Inspección de Trabajo apuntó que “si se cobra una entrada ya no es músico amateur”, un vacío legal que lastra la situación en España respecto a lo vivido en Francia. “El amateur”, remarcó Jordi, “ha existido por dejadez y por culpa del vacío legal” comentado, un problema solo excusable por la complejidad de poner de acuerdo a las diferentes administraciones.

Un punto clave del debate estuvo en conocer si existe algún tipo de sueldo mínimo para músicos en los diferentes países. Todos los ponentes estuvieron de acuerdo en que “si se paga algún tipo de sueldo entonces ya no estamos hablando de músicos amateurs”, aunque Samuel quiso recordar el debate que ahora mismo está produciéndose en Francia con respecto al pago de cachés a músicos amateurs por parte de las salas: “Los músicos profesionales están reclamando una solución a esta situación ya que lo ven injusto. En Francia hay todo tipo de sindicatos de músicos que pagan sus cuotas y tienen un pago mínimo por concierto. Ven un agravio comparativo que se pague a músicos amateurs por sus conciertos cuando ellos por definición no viven de la música. No sabemos dónde llevará este debate, pero esperemos que pueda solucionarse cuanto antes.”

El resto de ponentes coincidieron en que Francia les lleva mucha ventaja. “En España, ni tan siquiera hay sindicatos exclusivos de músicos, están todos englobados en los grandes sindicatos estatales”, remachó Jordi.

Lo que sí quedo claro es la importancia vital de la música amateur como “cantera”, como “necesario paso de aquellas bandas, músicos y artistas que posteriormente consiguen vivir de lo que les gusta y sienten, así como de los colectivos de red de salas y locales de directo para dar cobijo a dichos artistas”, remachó Armando.

QUEREMOS ENTRAR: UN CASO PARTICULAR
El colectivo ¡Queremos Entrar! participó en el Congreso dando a conocer su experiencia participativa con la que han logrado poner fin a la prohibición del público menor de edad en las salas de concierto de la Comunidad de Madrid. En la presentación participaron Carlos Sevilla y Alex Tena, parte del núcleo duro del colectivo, integrado por una cincuentena de personas entre aficionados a la música, abogados, músicos y aficionados a la música en general.
Según explicó Tena, todo se remonta al año 2010, cuando tanto él como Carlos se conocieron en la puerta de entrada a un concierto de Klaxons y al ser menores de edad en ese momento, no pudieron entrar. Al profundizar sobre la problemática, indagaron que a nivel estatal se producía la misma situación: o la regularización era muy restrictiva o había un vacío legal. Todo lo contrario que en el resto de países europeos, donde el acceso de menores a las salas y locales de conciertos es algo habitual.
El nacimiento en sí como colectivo fue en una charla organizada en el Matadero dentro del FESTeen (Festival de Cultura Joven de Madrid), en octubre de 2015, en el que se invitó a profesionales del sector, abogados, músicos y a cualquier interesado a debatir la problemática del acceso de menores a conciertos. A partir de aquí se formaron como colectivo y se organizaron a través de redes sociales y buscando asesoramiento normativo para tener una solución legal rápida y sencilla.
Dos fueron los hechos que supusieron el espaldarazo definitivo: el apoyo por parte de Ángel Carmona en el programa de Radio 3 “Hoy Empieza Todo” y el contacto con Jazmín Beirak, responsable de Cultura de PODEMOS, la cual confeccionó un acuerdo entre todos los partidos políticos presentes en la Asamblea de Madrid (PSOE, CIUDADANOS y PP) que hizo posible el cambio legal en Noviembre de 2015.
El trabajo del colectivo no se quedó ahí ya que quieren hacer extensible el movimiento a otras comunidades autónomas. Tienen presencia en Galicia, Valencia, Andalucía y Aragón, donde ya se ha cambiado la ley, y no descartan seguir investigando la normativa autonómica del resto de comunidades para conseguir que los menores de edad puedan acceder a las salas y recintos de conciertos en base a su derecho de libre acceso a la cultura.
CIUDADES DE LA MÚSICA: PARÍS, GLASGOW, BERLÍN Y BARCELONA
Otro de los paneles destacados del Congreso fue Cities Of Music, en el que se siguió indagando sobre las sinergias entre diferentes personalidades de la cultura y la música de las ciudades participantes en el mismo, aprovechando el buen sabor de boca que dejó el de la primera edición, protagonizado por representantes de Austin, Groningen, Reykjavík y Londres.
Si en algo coincidieron todos los ponentes fue en un punto: el proceso de gentrificación que cada vez es más presente en la mayoría de ciudades europeas corre el riesgo de eliminar la red de salas de algunas ciudades y por lo tanto de eliminar el atractivo turístico cultural que aporta. Katja Lucker, de la MUSICBOARD BERLIN, opinó al respecto que “es importante para Berlín mantener la red de clubs existente no solo con ayudas sino mediando en los conflictos entre clubs y los vecinos, tratando con respeto a las personas y haciendo entender que la existencia de los clubs es parte de nuestra cultura. Entendemos que la música de club atrae cada año a miles de turistas y es un activo importante para la ciudad, por lo que debemos mantenerlo de cara al futuro convenciendo a promotores inmobiliarios para que respeten este precepto.”
Desde Glasgow Line, David Line quiso detallar que desde su punto de vista “sentimos que tenemos capacidad de influencia en los diferentes planes urbanísticos ya que ni desde los diferentes agentes implicados ni desde el Ayuntamiento de Glasgow se nos ha vetado”.
Carles Sala, director de Barcelona Capital del Instituto de Cultura de Barcelona recalcó la experiencia en clave barcelonesa al considerar que “desde hace años nosotros estamos manteniendo un discurso importante, y es el impacto en cuanto a PIB que genera tener una red potente de salas de conciertos. Muchos ya lo están entendiendo y no hay más que ver el impacto económico que supone un festival de las características del Primavera Sound o el Sónar. Pero queremos cambiar este punto de vista y focalizarnos más en el aspecto social y en el aporte cultural que conlleva. Y eso es complicado, ya que no es fácil de medir y que la sociedad pueda verlo”.
Desde el Bureau de la Musique parisino, Dominique Muller aportó que “es importante mediar en el conflicto de intereses que se crean entre los promotores urbanísticos y los colectivos de salas de conciertos”, explicando a su vez que tendría que verse como una forma de preservación de la música el Sistema de Intermitencia aplicado en Francia. “Todos los artistas y músicos cobran un caché o sueldo cuando están en un concierto o haciendo una gira. Parte de ese caché o sueldo cotiza a la Seguridad Social en función de las horas invertidas para que en el caso de que se encuentran en una situación en la que no estén tocando o girando, puedan cobrar un subsidio o ayuda. Sería una especie de prestación. Se entiende que aunque no estén haciendo su trabajo, que es tocar en conciertos, se considera que o están componiendo música o ensayando para futuros conciertos. De esta forma protegemos a los músicos para que puedan seguir creando.”
Todos los ponentes estuvieron de acuerdo además en que el proceso de gentrificación no tiene por qué darse por asumido, pues muchos desarrollos urbanísticos centroeuropeos tienen su origen en proyectos culturales. Es por ello que es importante hacer entender la cultura como algo importante, como parte de la idiosincrasia de una ciudad y no como mero entretenimiento. Sin embargo como dijo Carles “cada ciudad es diferente no solo en cuanto a tamaño y atracción turística, sino también en cuanto a cultura musical y a lo que sus habitantes entienden que es. No voy a comentar aquí todo lo que ha pasado con la burbuja inmobiliaria en nuestro país, pero hacer comprender a todos los agentes sociales de una ciudad la importancia de un desarrollo urbanístico lógico, sostenible y que respete los locales de música y el espacio para la creación y desarrollo musical es fundamental”.
¿CÓMO PUEDE LA COMISIÓN EUROPEA APOYAR EL SECTOR MUSICAL?
Relacionado con el posible apoyo que pueda prestar la Comisión Europea a los colectivos de la industria musical, organizaciones como IMPALA y Live DMA quisieron interesarse en este panel por la situación del programa Europa Creativa, el trabajo de creación de un nuevo programa específico para el sector musical y cómo podría apoyar Bruselas la situación de las salas y los sellos más pequeños. “La Comisión Europea tiene un gran desventaja: es lenta” respondió Javi López, parlamentario europeo y asistente habitual del Primavera Sound. “Cuesta mucho sacar adelante cualquier iniciativa debido a la cantidad de afectados, al ámbito geográfico y legal de diferentes países y a la política propia de Bruselas (…). La música es un sector importante que genera industria y turismo pero que cambia con una rapidez pasmosa”. A su entender “hay que protegerlo y equilibrarlo de forma interna entendiendo que es un mercado muy específico diferente al cine y que cambia muy rápidamente en cuanto a las formas de consumo. En este aspecto la Comisión Europea debería ser más ágil para adaptarse a dichos cambios”. Así las cosas, la Comisión Europea está centrada en preparar un proyecto específico de apoyo a la industria musical que tiene prevista su aprobación y puesta en marcha en el 2020. Según señaló Alessandro Senesi (jefe de unidad adjunto del programa Europa Creativa), ya se están organizando reuniones y talleres con los diferentes operadores de la música para conocer las novedades del sector y aplicarlo en el nuevo programa.
Desde Europa se debe apoyar al sector “no solo por el impacto económico sino por el impacto social y cultural” indicó Audrey Guerre (Live DM). “Cuanto más pequeña es una sala menos ingresos genera y más apoyo necesita para salir a flote”, indicaciones que fueron tenidas en cuenta por los participantes en el debate.
Carlos Torres y Rubén Izquierdo

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