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Las nuevas tecnologías y el futuro de la escena musical ponen el punto y final a PrimaveraPro

Las charlas de esta última jornada se han centrado en varios mercados, como el chino o el británico, y en como hacer triunfar un vídeo musical a internet

Una interesante conferencia presentó nuevos estilos de creación musical, orientados a entender la música como una experiencia apta para todo el mundo

PrimaveraPro puso punto y final a las conferencias de este año en el Convent de Sant Agustí con una última jornada reflexiva que giró en torno a dos grandes ejes: las nuevas tecnologías y el futuro del mundo de la música. Sobre esta segunda cuestión hablaron cuatro artistas revolucionarios e innovadores, conocidos tanto por su música como por la manera como la producen.

En un mundo cada vez más mercantilizado, el cantante Steve Ignorant, fundador de un grupo anarco-punk en los 70, época del boom de este género en Gran Bretaña, defendió la música como una cuestión de feeling y tacto artístico, más que de conocimientos. “Todo el mundo puede hacer música”, aseveró Ignorant, en respuesta a la explicación de sus pensamientos que hicieron Spazzfrica Ehd & PapaDupau, dos artistas que con su propuesta conjunta ZA! crean una singular música mezclando varios instrumentos de manera improvisada. Estos dos jóvenes multiinstrumentalistas, que experimentan con la fusión de gran diversidad de estilos, dijeron que odiaban la idea de que el músico tiene que ser un virtuoso. “Eso es clasismo; la música es un lenguaje tan espontáneo que no necesitamos saber nada para tocarla”, dijeron después de admitir la influencia que tuvieron de los primeros grupos de hardcore en la concepción de su estilo.

También es una experimentación, en este caso sensorial, la curiosa propuesta que presentó el promotor londinense Martyn Ware. Su idea es la del sonido como parte fundamental de las actuaciones musicales; por eso, ya hace unos años que impulsa y mejora un sistema de sonido tridimensional, con altavoces situados a todas las partes de la sala, creando una experiencia sonora casi física. “Es una cosa muy visceral”, dijo, “pero las pruebas empíricas dicen que esto funciona para conectar a todos los asistentes con la música que pinchamos”. Como anécdota, explicó que implementó este sistema a la discoteca más conflictiva de todo Londres. “Aquella noche, a diferencia de las otras”, dijo, “no hubo detenidos ni peleas: el sonido distrajo tanto a la gente que evitó que hicieran cosas malas!”.

Sin moverse de las islas británicas, cuatro productores, periodistas y agentes musicales desgranaron los puntos más curiosos del mercado británico. Igual que en el caso de los Estados Unidos, dijeron, es un mercado difícil para las bandas extranjeras. Pero para el productor escocés Rodaidh McDonald, casos de éxito como el de Mujeres demuestran que “el idioma no es una barrera si la letra no es la parte central de la canción”. Por eso, aconseja el representante de artistas Jack Shankly que los artistas “envíen links, soundclouds, lo que sea, a los agentes”; si tienen una identidad clara y saben qué están buscando, tienen posibilidades de hacer agujero en el Reino Unido.

Y cambiando de continente, hubo tiempo para hablar de un mercado tan exótico cómo es el asiático. La primera de las conferencias, dedicada concretamente a China, fue organizada por BCN Music Export y llegó a la conclusión de que es un mercado donde es fácil introducir bandas extranjeras, ya que se encuentra en plena ebullición. La otra, que trató de Asia más globalmente, consistió en un debate de la mano de cinco promotores con presencia en aquel continente. Como en la economía, los conferenciantes vaticinaron que el futuro del arte independiente pasará por Asia.

La tarde empezó con un coloquio centrado en uno de los temas más candentes del momento: los servicios de mensajería instantánea. ¿Cómo se desarrollarán y cómo afectarán el mundo de la música? En un ejercicio de futurología, los ponentes afirmaron que el uso de estas plataformas “es ya importantísimo” y coincidieron al reconocer que a corto plazo aplicaciones como Snapchat superarán en cantidad suficiente a Facebook en cuanto a su utilidad por músicos y discográficas. Steve Mayall, de MusicAlly apostó por “encontrar la manera de dar valor recíproco en la música y a la tecnología para sacar el máximo potencial.” Y añadió: “Imagínate si Bob Dylan tuviera Twitter!”

En la misma línea de sacar el máximo partido de internet, Eduard Castelló ofreció una charla titulada: “10 maneras de conseguir que tu música triunfe online”. El objeto de la ponencia fue Youtube, el canal más utilizado por los menores de 35 años para escuchar música. El público llenó Sala Bunker y tomó nota de los consejos de Castelló con la esperanza de poder aplicarlos a sus casos particulares.

Otra conferencia muy útil para los participantes fue la dedicada a la edición musical en la nueva industria de la música, los nuevos modelos de negocio que han afectado los derechos de la propiedad intelectual y cómo los grupos pueden ponerse en manos de buenos editores que les garanticen seguridad en este aspecto.

La supervivencia como sello musical independiente en un sector cada vez más concentrado y los nuevos modelos de negocio basados en la sincronización de música en cine, televisión y publicidad, también ocuparon un espacio destacado en la programación de la última jornada de PrimaveraPro.

Una última jornada que, como las anteriores, reservó un rincón para retrospectivas que pretenden homenajear movimientos musicales por muchos olvidados. Fue el caso del coloquio dedicado a la era del soul a través de las guitarras Gibson, sin duda, dedicada a melancólicos con paladares muy refinados. Al otro extremo, el mito del metal polaco también recibió su reconocimiento. Un mito que tiene gran parte de realidad, tal como afirmó Lukasz Dunaj, de Mystic Magazine, que apuntó que la de Polonia, es “la única escena metal de los países del este que ha disfrutado de fama mundial”.

PrimaveraPro entrevista al flamante ganador del primer Primavera Award, Christof Ellinghaus

Ellinghaus destacó en una entrevista pública su idea de negocio centrada en la intuición y la conexión entre artista y productor

Las implicaciones de las nuevas tecnologías en la promoción de los artistas y las singularidades de los diferentes mercados nacionales fueron temas centrales del resto de conferencias

Allosa Ajanovic y Albert Sort Creus – Christof Ellinghaus, fundador del sello City Slang, repasó en el Convent de Sant Agustí sus 25 años como productor independiente, una prolífica carrera por la cual recibe el Primavera Award, que se otorga este año por primera vez. Ellinghaus es un referente que representa una manera de entender las relaciones entre productor y artista, un campo dónde para él es básico que haya conexión. Lo dejó claro cuando habló de la receta por haber descubierto grupos tan famosos como Arcade Fire o Herman Dune: “todo lo que hago está basado en la música que me gusta, que me llega”.

Crítico con la concepción mercantilista de la industria musical, orientada sólo a los beneficios, el productor alemán aseguró en una entrevista conducida por el periodista Luke Baindbridge que no hay que entrar en este mundo sólo por el dinero. “Cada proyecto nuevo es un riesgo de perderlo todo”, constató, por lo que defendió que sean la intuición y los “amores a primera vista” los que guíen las nuevas discográficas independientes.

Pero a pesar de ser alemán, Ellinghaus siempre ha estado abierto a propuestas musicales de otras zonas del planeta, como los Estados Unidos. Este es el mercado más dinámico de la escena musical, y esto lo sabían los numerosos asistentes que llenaron la Sala Noble para escuchar una conferencia precisamente relacionada con esto. “What is wrong with us?”, se preguntó el moderador Will Welch, Editor de la revista GQ, crítico con las pocas oportunidades de los grupos extranjeros en los EE.UU. Pareció responderle la periodista de la revista Pitchfork, Jenn Pelly, cuando aseguró que el mercado americano era “mucho más conservador que el europeo”, y que los altos costes de traer bandas europeas a la otra banda del Pacífico “tiran atrás muchas discográficas”. A pesar de que los conferenciantes acabaron alentando a las bandas locales diciendo que con esfuerzo todo es posible, el título de la conferencia parece un buen diagnóstico de la situación actual en los EE.UU.: “Si lo consigues aquí, lo puedes conseguir en cualquier otro lugar”. Paralelamente, el mercado no sólo europeo, sino mediterráneo, fue analizado en otra conversación con representantes italianos, franceses, españoles, griegos e israelíes. Moderados por el brillante periodista Fernando Neira, hubo un acuerdo unánime: hay que aprovechar el espacio común de la Mediterránea para tejer redes que hagan estos países más competitivos.

Pero si el mercado de los Estados Unidos es, sin duda, el más desarrollado del mundo entero, otros como el centroeuropeo disfrutan de “muy buena salud”, como aseguró Detlef Schwarte (Reeperbahn Festival) refiriéndose al mundo underground alemán. En este coloquio entre varios promotores de la zona, la idea de que se está recortando terreno a los mercados más mainstream sobrevoló toda la conversación. Para entrar, aseguró el austríaco Reinhold Seyfriedsberger, hay que “moverse, buscarse promoción, intentar ser viral”, pero por extraño que suene, aseguró, no es un escenario difícil de penetrar puesto que está muy diversificado. El idioma, en este caso, no es un problema. El ejemplo de Ojos de Brujo, triunfando en el mercado germánico, demuestra según Christof Huber, director del festival Yourope, que lo que importa al público de estos países es el estilo, no el idioma. De este modo, quisieron alentar a los grupos extranjeros a intentar estrenarse en la escena centroeuropea.

También hubo tiempo para analizar, cuáles son los retos a los que se enfrentan las oficinas de Relaciones Públicas y los promotores del sector de la música. En un dinámico debate, el promotor italiano Gianlucca Giusti admitió que hoy en día “no hay tanta conexión con el trabajo del RRPP y el éxito del grupo”. Si antes una crítica positiva en una revista podía asegurar conciertos y fama, hoy en día esto está cambiando, y lo más necesario es “ser pícaro”. “La saturación de información hace que todo pueda cambiar en quince días”, afirmó la barcelonesa Eneida Fever, de Fever! Productions, que subrayó la necesidad de los promotores de adaptarse al flow del mercado digital. Los participantes también repasaron la necesidad de crear una conexión europea entre sellos para “superar la hegemonía de las grandes distribuidoras” e impulsar el mercado independiente. Esto favorecería que la figura del RRPP, así como su trabajo, volvieran a ser igual de potentes que hace una década.

Los críticos musicales también tienen que enfrentarse al shock que ha significado la era digital para su profesión. Según comentaron 5 famosos críticos, congregados en Barcelona para cubrir el Primavera Sound, uno de los principales retos es como seducir a los forofos de la música para que los lean. “Antes éramos imprescindibles, porque cierta música sólo la teníamos nosotros y, dependiendo de lo que decíamos, la gente consumía”, aseguró el periodista Linsday Zoladz, de la revista Pitchfork. Ahora, con la democratización de la música, que llega a oídos de todo el mundo, hay que aportar un valor añadido. “Todo el mundo es periodista”, aseguró, por lo que hace falta que los periodistas se creen una marca personal. También la manera de trabajar ha cambiado, ya que para Fernando Neira (El País) no es lo mismo escribir para el formato papel que para una web o una aplicación. La conclusión fue que los críticos, ahora, se tienen que ganar el nombre; si tienen el respecto del público, su figura no desaparecerá.

Finalmente, otros temas más centrados en la figura de los artistas que salieron a colación en la jornada del PrimaveraPro. El primero fue la necesidad de construir nuevos modelos de negocio donde los artistas tengan más peso. También se pudo asistir a una conferencia donde se quiso asesorar a los músicos sobre maneras de prevenir el estrés mental y físico que, según estudios científicos, es consecuencia directa de su singular profesión.