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Stromae brilla con luz propia en la primera jornada del PrimaveraPro

El cantante belga, que actuó horas después en el Parc del Fòrum, se sometió a una divertida entrevista pública

El impacto de la red en el ámbito de la música independiente y la globalización de los sellos fueron otros de los debates principales

Allosa Ajanovic – Cómo si estuviera en la iglesia, el cantante belga Paul Van Haver se confesó durante casi una hora ante los asistentes del PrimaveraPro. Con su estilismo de dandy inglés y el exotismo por bandera, Stromae, como se lo conoce en la escena musical, pasaba por el antiguo Convent de Sant Agustí, sede de las conferencias del DayPro, sólo unas horas antes de subir al escenario del Fòrum en su primera actuación en el estado español. El público, curioso por la heterodoxa música de Stromae, se divirtió con la entrevista que le hizo el director de Rockdelux, Santi Carrillo, que desgranó la parte más íntima de este artista emergente.

Stromae, el personaje, es muy teatral, irónico, del ridículo. Van Haver, la persona, es sencilla y sincera, dos cualidades que lo marcan a la hora de componer. “Decir que todo es bonito es demasiado fácil”, dijo, para justificar porque se define como un artista “melancólico, no triste”. Esto explica unas letras tildadas a menudo de pesimistas, que para él son un mecanismo para no desfallecer: “me gusta ponerme en lo peor; así el futuro siempre me sorprende”.

Pero a pesar de esto, Stromae tiene una gracia natural que consiguió dibujar una sonrisa a los asistentes durante toda la entrevista. Es quizás esta cualidad, la de dar la vuelta a los sentimientos, la que lo ha traído a sonar en las salas de baile del mundo francófono con canciones en las que habla de parejas rotas o de un niño sin padre. “Lo mejor que se puede hacer con los problemas es no esconderlos y bailar encima”, aseguró, admitiendo que las canciones de Jacques Brel le habían enseñado a admitir su propia vulnerabilidad.

Justo antes de marchar de gira por África, continente que significa mucho por sus raíces ruandesas, Stromae hizo una defensa de la música en francés. O en cualquiera otro idioma, en el de cada territorio del mundo. ¿La razón? “Es importante por la cultura mantener el idioma propio”. Para él, que el inglés es el idioma más internacional “no es más que un cliché”. Fiel a su fama de imprevisible, pasó de esta reflexión a hablar de la línea propia de ropa que ha diseñado o de la estatua que le harán en el Museo de Cera de Londres. Stromae, Van Haver quizás una mezcla de los dos, dejó su singular huella en el Convent de Sant Agustí. Era de esperar.

Antes de Stromae, uno de los grandes temas tratados fue el espectacular crecimiento de la industria musical en América del Sur. Los cuatro representantes de este efervescente mercado que se dieron cita en el PrimaveraPro destacaron la importancia de la interconexión entre productores para acabar con las diferencias entre mercados y hacer crecer la importancia de la región. Según Rodrigo Santis, fundador del sello chileno de referencia Quemasucabeza, internet es básico para las discográficas que busquen “abrir ventanas para conectarse en otros sellos y así llegar a nuevos horizontes”. Una manera de hacer esto, explicó Santis, es hacer giras conjuntas donde los mismos grupos, de diferentes países, repitan unos mismos conciertos en diferentes ciudades. En la misma línea, Fabrizio Nobre, representante de la emergente escena brasileña, añadió que tienen que existir contactos entre “pequeños grupos del Brasil y de Europa”, creando un feedback donde todos salen ganando. Así, según él, es como se pueden romper las posibles barreras idiomáticas. Por su parte, el argentino Lautaro Barceló, de Uf Caruf! Discos, reforzó esta idea y aseguró que es creando vínculos “formales” como se consigue conocer nuevos grupos de todas partes, nuevos sonidos de los cuales “enamorarse” . Quedó claro, pues, que la interacción entre sellos, artistas y público de diferentes países es la mejor manera de garantizar la supervivencia de la música independiente en un panorama musical globalizado.

También la internacionalización, pero en este caso de los festivales, fue el tema central de un interesante debate entre los directores de algunos de los acontecimientos más importantes del planeta. Las sensaciones, aquí, fueron opuestas. Por un lado, como aseguró el director de la Sala Apolo y codirector del Primavera Sound, Alberto Guijarro, “cada vez hay más festivales, lo cual dificulta la contratación y suben los cachés”, ya que hacer festivales parece ser un negocio rentable. Barry Hogan, fundador de All Tomorrow’s Parties, contradijo este pesimismo tomando a otro de los asistentes, Enric Palau (director del Sónar), como ejemplo. Hogan admitió que se está experimentado una proliferación de acontecimientos que sólo buscan hacer dinero, pero lanzó un mensaje esperanzador: “mientras haya concepto, como pasa en el Sónar, habrá festivales”.

Para acabar con el capítulo del panorama internacional, una interesante conferencia sobre los Países Bálticos, conducida por los DJ’s Veedis y Toms Grevins y las promotoras de acontecimientos Helen Sildna y Natalie Mets ilustró a los –muchos- desconecedores sobre el atractivo paisaje que presentan Estonia, Letonia y Lituania en cuanto a festivales, revistas o encuentros profesionales de músicos. Pivotando sobre la música electrónica, estos gélidos países, cada vez más reconocidos, son irónicamente otro de los puntos en ebullición del planeta musical.

Las dos conferencias restantes se tuvieron que enfrentar, como no, al reto que representa la irrupción de las nuevas tecnologías para la industria de la música. La primera de ellas, titulada “¿Es el negocio de la música más justo hoy que el 2003?”, se centró en las nuevas maneras de consumir música ahora que el CD está visto para sentencia. Plataformas como Spotify o Deezer fueron el centro de un acalorado debate donde participaban 6 representantes del mundo de la música y que dejó diversidad de opiniones. “Hace falta que se pague por el precio de la música”, “pierdes la integridad como artista cuando te conviertes en producto” o “hace falta una plataforma de streaming que dé las mismas oportunidades a todo el mundo” fueron algunas de las reflexiones que se hicieron. La otra conferencia habló de cómo ha cambiado el trabajo del promotor de conciertos ahora que casi toda la oferta está encarada en la red. Los tres expertos en tecnología aplicada a las industrias culturales Lluís Villarejo, Donal Scannell y Cécile Martin destacaron algunas de las propuestas más innovadoras (sobre todo apps), muchas de las que amenazan con convertirse en imprescindibles en un futuro no muy lejano.