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¿Es el negocio de la música un mercado más justo ahora que en 2003? Por Ben Cardew

La industria de la música ha cambiado radicalmente en los últimos 10 años, diezmando la venta de discos y, teóricamente, creado cientos de nuevas oportunidades para los artistas y gestores, pero ¿se ha convertido en un negocio más justo?

Este fue el tema de debate en la charla organizada por PrimaveraPro en el marco del Primavera Sound Touring Party el pasado sábado 16 de noviembre en Barcelona, ​​una ocasión que reunió a ponentes de todo el espectro de la industria musical, como artistas (Raül Fernández aka Refree ); gestores (Gerardo Sanz , mánager de Manel y Antònia Font); ejecutivos digitales (Albert Torres, director de The Orchard en Barcelona, Leo Nascimento, director gerente de Deezer España, y Josep Ganyet de la startup Soundkik); y a medios de comunicación (Xavier Cervantes, redactor de la sección de cultura del periódico ARA y Nando Caballero, de La Xarxa y La Poduktiva Records).

Como podéis imaginar, con esta variada gama de participantes, fue difícil llegar a un consenso. Sin embargo, hubo acuerdo en que internet ha dado lugar a un cambio en el equilibrio de poder en la industria de la música en los últimos 10 años, más allá de las grandes discográficas multinacionales.

“Los sellos discográficos han dejado de ser los dueños de la música”, explicó Nascimento, ex empleado de Universal Music, “a algunas personas en la industria discográfica tradicional les ha resultado muy difícil seguir adelante… Hay nuevas oportunidades, pero para verlas hay que estar abiertos al cambio”. “Es el consumidor el que decide”, agregó Torres. “La industria está poniendo palos en las ruedas, porque quieren que sea como era antes”.

Que este cambio haya beneficiado a los músicos no está tan claro. Fernández explicó que, aunque la tecnología digital ofrece nuevas posibilidades, los músicos siguen recibiendo “muy poco” de las plataformas digitales.

De hecho, con el descenso de la venta de CD’s y la venta de entradas –una situación agravada por la decisión del gobierno español de subir el IVA sobre los bienes culturales al 21%– Fernández pintó un panorama bastante sombrío de cómo se gana la vida un músico en España en 2013. “Me encantaría participar más en los nuevos servicios digitales pero el artista recibe muy poco y no entiendo por qué”, agregó.

Nascimento intentó aclarar esto explicando que es erróneo comparar lo que los artistas recibían antes de las ventas de CD a la cantidad que ganan por escucha “este es un negocio diferente, es como el efecto bola de nieve, estamos tratando de que millones de personas paguen poco por un amplio catálogo musical, lo que significa que el pastel es más grande”.

Sin embargo, agregó que la cantidad de dinero que los músicos reciben de los servicios de streaming como Deezer está realmente fuera del control de las plataformas, ya que es el músico quien tiene que negociar con la discográfica sobre lo que le corresponde de cada escucha, “es algo que no podemos negociar individualmente con cada artista”, dijo. “El gran problema es que las discográficas continúan realizando los mismos contratos a los músicos cuando el modelo digital no supone tanto gasto para ellos”. “Eso es muy importante “, agregó Torres. “¿Quién firma los contratos? Las multinacionales. Deezer solo tiene tres años de existencia, aún está empezando. Por eso se está recibiendo menos dinero”.

Junto con el streaming y los derechos del artista, el papel de las “majors” fue uno de los puntos clave examinados durante la charla. Sanz, otro ex empleado de las grandes discográficas, dijo que la industria del disco había desaparecido de manera efectiva en los últimos 10 años, dejando a su paso una “industria de la música”, que ha ampliado su sitio más allá de la venta de discos de 12 pistas. “Eso ha cambiado la relación entre los artistas y sellos”, explicó . “Las discográficas ofrecen ahora lo que se llama 360º, que incluye la venta de discos, el mercado digital, las giras y el merchandising. Algunos sellos están haciendo esto con éxito y otros no”.

Los cambios en la industria de la música continúan a un ritmo vertiginoso añadió Sanz, parecía que el modelo de descargas de iTunes iba a ser el futuro de la industria y ahora no está tan claro, después de ser récord de ventas en los EEUU a finales de octubre llegó a su mínimo histórico”.

La clave, entonces, es adaptarse y mantener la mente abierta. Hay signos positivos para el futuro del negocio de la música –la demanda de música es mayor que nunca y hay pruebas de que los consumidores pagan por el acceso más fácil a las canciones y álbumes– pero si esto hará que se convierta en un negocio más justo, no queda muy claro.

“Hemos tenido que adaptarnos al negocio y nadie sabe cómo va a seguir cambiando”, dijo Sanz. “La semana pasada fue la peor en cuanto al récord de ventas en EE.UU de la historia. Ahora se dice que el modelo de descargas no será el paradigma del futuro y que las plataformas de streaming sí. Tenemos que tratar de intuir hacia dónde van las cosas para poder ayudar a los artistas”

Por Ben Cardew – Periodista