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Debate sobre el estado de la música en directo en Barcelona y Madrid

El International Music Observatory (IMO) es un organismo dedicado a la investigación y análisis del ámbito musical en diferentes contextos locales. Este observatorio se dedica a estudiar las múltiples relaciones que se dan entre música y sociedad con la intención de detectar, analizar, visibilizar y estimular dinámicas emergentes que aporten vías de desarrollo innovadoras para los creadores, el público –o usuarios /participantes– y el sector musical.

Actualmente, el IMO arranca con una investigación centrada en tres ciudades –Barcelona y Madrid en España y Medellín en Colombia– con la voluntad de ampliar próximamente su estudio a otras ciudades del mundo.

Con motivo del festival Primavera Club 2012, celebrado el pasado mes de diciembre en Barcelona y Madrid, el International Music Observatory –de la mano de PrimaveraPro, sección del festival dedicada al ámbito profesional– organizó dos jornadas de debate en ambas ciudades. El foco temático se situó, por un lado, en el estado de la música en directo desde un punto de vista local –en cada una de las mencionadas ciudades– y por otro, en el análisis de los circuitos internacionales de música en vivo.

A continuación apuntaré algunos de los elementos más relevantes que se trataron durante los debates, en los que participaron más de 20 agentes representativos de este ámbito cultural, entre ellos: promotores, músicos, festivales, representantes de la administración pública, sellos discográficos, instituciones vinculadas al sector musical y periodistas.

El estado de la música en directo en Barcelona y Madrid

El sector musical en España se ha visto golpeado bruscamente por dos crisis disruptivas en los últimos 10 años. Por un lado, a consecuencia del impacto de las nuevas tecnologías y el auge del uso de internet, el sector discográfico tuvo que afrontar –con escaso acierto– un cambio de paradigma que le sobrevino después de una “época dorada”. El resultado de su dificultad para reconvertirse eficientemente en el entorno digital fue que el peso económico del sector pasó, en buena medida, a la música en directo. Este aumento de la música en vivo –del orden de un 140% en 5 años, según datos del 2008– se ha visto fuertemente interrumpido por una crisis económica que ha afectado a la capacidad adquisitiva del público, al tiempo que ha acarreado unas políticas públicas –llamadas “de austeridad”– cuyo resultado está siendo muy dañino para el sector (con un descenso de público del 35-40% en los últimos 5 años).

Es por eso que estas jornadas se centraron, en primer lugar, en analizar el estado de la música en vivo como motor económico de este sector, sus dificultades y las consecuencias de determinadas políticas públicas en el marco del estado español.

Cabe apuntar, para lectores no familiarizados con la administración española, que en el estado español hay una serie de transferencias a las comunidades autónomas al respecto de las políticas públicas que afectan a este ámbito, con lo que no podemos meter en un mismo saco el caso catalán y el madrileño. Sin embargo, decisiones políticas relativas a un marco estatal, como el desarrollo de la llamada “ley Sinde-Wert” –que pretendía regular las descargas de archivos en internet y sin visibles resultados favorables para el sector a día de hoy– o el aumento del IVA (de un 8% a un 21%) han sido elementos dañinos para la actividad musical.

Una de las primeras conclusiones extraídas de ambas jornadas es que la sensibilidad de las administraciones públicas con respecto a la música en directo es sustancialmente distinta. Mientras en Barcelona existen políticas de apoyo a este ámbito, tanto desde el ayuntamiento como desde la Generalitat (Gobierno de Cataluña), en Madrid se descubren como prácticamente inexistentes.

En cuanto a las políticas públicas, dos fueron los temas más relevantes que surgieron. En primer lugar, la capacidad de interlocución de un sector que a menudo no participa de la toma de decisiones que afectan a las políticas que lo regulan. En segundo lugar, la queja sobre la falta de relación entre los departamentos de la administración que terminan por establecer las sucesivas normativas que condicionan la evolución del sector. Es decir, a menudo, aspectos tan importantes como los horarios de apertura de las salas o la edad mínima para acceder a una sala de conciertos (que en España está fijada en los 18 años) se deciden fuera de los ámbitos de los agentes culturales.

Otro elemento de debate presente durante ambas jornadas fue la necesidad de aumentar el segmento de público que acude a conciertos. Y es este uno de los aspectos transversales –junto al de las políticas públicas– que merecen especial atención. El “por qué” la gente no acude habitualmente a conciertos puede tener muchas lecturas, algunas que apuntan con certeza a elementos externos al sector (incremento de IVA, edad mínima de 18 años para entrar a salas de conciertos, falta de infraestructuras descentralizadas de las capitales de provincia, etc.) y otras relativas a elementos internos, como una reflexión profunda sobre las estrategias que se han desarrollado para conseguir atraer al público de forma eficaz y masiva.

El papel de los medios de comunicación entró a debate como otra variable relevante a la hora de apoyar una escena local de música en directo. El espacio de la música en los medios generalistas ha pasado a un plano prácticamente residual, y las revistas especializadas están atravesando serias dificultades para su supervivencia como soportes impresos. El entorno digital despunta a través de páginas webs de referencia que están logrando captar al público de una manera más efectiva. Por otro lado, los medios públicos parecen abstraerse de algunas de sus funciones, como favorecer el crecimiento de la industria audiovisual al mismo tiempo que aumentar la cohesión social. Es obvio que la música puede jugar un papel importante en esto, de ahí la necesidad de reivindicar una mayor atención de los medios públicos.

Mención a parte tuvo el papel de la radio, que fue aludida por todos los agentes invitados como un elemento imprescindible para el desarrollo de este ámbito cultural. La ausencia de emisoras de radio –salvo Radio 3 RNE– que dedican su programación a la difusión de la música, condiciona sobremanera su capacidad de crecimiento. La necesidad de generación de nuevos espacios radiofónicos de apoyo a la música fue uno de los puntos de consenso en ambas jornadas.

Circuitos internacionales

Las jornadas concluyeron con un debate en torno los circuitos de música en directo a nivel internacional. La voluntad era intentar poner en común distintos contextos conocidos por agentes del sector que pudieran servir como referencia para implementar las estrategias locales.

El papel de las universidades en relación a la programación de música en directo, de referencia en los Estados Unidos, o proyectos transversales como el Circuito Fora do Eixo en Brasil, fueron expuestos en sendas jornadas. Políticas públicas como las de Francia y Suecia salieron a debate como claros referentes en relación a la creación de circuitos de música en directo.

Los debates desarrollados en estas jornadas formarán parte –junto a otros materiales de la investigación que surgirán de sucesivas reuniones, encuestas, entrevistas y encuentros públicos– del informe final que el International Music Observatory presentará durante el próximo PrimaveraPro 2013.

Mientras tanto, conviene reflexionar sobre la capacidad del sector para identificar objetivos comunes, profundizar en nuevas vías de desarrollo e innovación –aprendiendo de otros contextos– y generar indicadores que permitan evaluar de una forma sistemática el resultado de las políticas públicas que lo regulan. Entre otras, estas son algunas de las tareas principales que el International Music Observatory ha empezado a desarrollar con la colaboración de numerosos agentes que trabajan por mejorar este ámbito de producción y difusión cultural. Seguimos.

Daniel Granados, IMO (Internacional Music Observatory)