Archivo de la categoría: Debate

Conclusiones del primer Congreso Internacional de Sellos Independientes

Más sinergias creativas para sobrevivir en un escenario musical dominado por el entorno digital

Por Olga Ávalos

PRIMAVERAPRO 2015 // MIÉRCOLES 27 DE MAYO, MACBA (BARCELONA)

Pese a que el panorama musical ha cambiado mucho en los últimos 15 años, el ecosistema en el que conviven los sellos independientes y las multinacionales continúa rigiéndose por desequilibrios parecidos. No obstante, la coyuntura actual en la que el mercado de la venta de discos ha caído en picado y, en consecuencia, han aparecido nuevos usos de la música y nuevos formatos digitales —con el reinado de la música en streaming y las playlists como la nueva forma de radio— ha provocado nuevas relaciones y sinergias entre independientes y majors. Esa fue una de las constataciones que se expusieron durante el congreso de Sellos Independientes dentro del marco de PrimaveraPro 2015, el encuentro profesional del festival Primavera Sound.

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Conclusiones del primer Congreso Internacional de Salas de Conciertos

La creatividad y la comunicación, las mejores armas contra la crisis del sector musical.

Por Olga Ávalos

PRIMAVERAPRO 2015 // JUEVES 28 DE MAYO, MACBA (BARCELONA)

Si una cosa quedó clara durante el congreso de Salas de Conciertos es que no hay una fórmula mágica para que una sala funcione, para que sea rentable, para que haya un retorno social y educativo, y se fomente el desarrollo del talento, del empleo, y de la economía. La disparidad de legislaciones y modelos de negocio relacionados con la tradición local, el comportamiento determinado de cada público y el de cada cultura, hace que sea complejo establecer conclusiones más allá de la necesidad de fomentar la comunicación para acercar puntos de vista y conseguir nuevas sinergias en un sector que ha crecido y se ha desarrollado de forma casi silvestre sin prácticamente colaboraciones entre distintos países. A pesar de la complejidad del ecosistema, todos los participantes del Congreso Internacional de Salas de Conciertos celebrado en el marco de PrimaveraPro 2015 consideraron por unanimidad que la sala de música en vivo es un importante espacio de cultura y desarrollo artístico.

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Las nuevas tecnologías y el futuro de la escena musical ponen el punto y final a PrimaveraPro

Las charlas de esta última jornada se han centrado en varios mercados, como el chino o el británico, y en como hacer triunfar un vídeo musical a internet

Una interesante conferencia presentó nuevos estilos de creación musical, orientados a entender la música como una experiencia apta para todo el mundo

PrimaveraPro puso punto y final a las conferencias de este año en el Convent de Sant Agustí con una última jornada reflexiva que giró en torno a dos grandes ejes: las nuevas tecnologías y el futuro del mundo de la música. Sobre esta segunda cuestión hablaron cuatro artistas revolucionarios e innovadores, conocidos tanto por su música como por la manera como la producen.

En un mundo cada vez más mercantilizado, el cantante Steve Ignorant, fundador de un grupo anarco-punk en los 70, época del boom de este género en Gran Bretaña, defendió la música como una cuestión de feeling y tacto artístico, más que de conocimientos. “Todo el mundo puede hacer música”, aseveró Ignorant, en respuesta a la explicación de sus pensamientos que hicieron Spazzfrica Ehd & PapaDupau, dos artistas que con su propuesta conjunta ZA! crean una singular música mezclando varios instrumentos de manera improvisada. Estos dos jóvenes multiinstrumentalistas, que experimentan con la fusión de gran diversidad de estilos, dijeron que odiaban la idea de que el músico tiene que ser un virtuoso. “Eso es clasismo; la música es un lenguaje tan espontáneo que no necesitamos saber nada para tocarla”, dijeron después de admitir la influencia que tuvieron de los primeros grupos de hardcore en la concepción de su estilo.

También es una experimentación, en este caso sensorial, la curiosa propuesta que presentó el promotor londinense Martyn Ware. Su idea es la del sonido como parte fundamental de las actuaciones musicales; por eso, ya hace unos años que impulsa y mejora un sistema de sonido tridimensional, con altavoces situados a todas las partes de la sala, creando una experiencia sonora casi física. “Es una cosa muy visceral”, dijo, “pero las pruebas empíricas dicen que esto funciona para conectar a todos los asistentes con la música que pinchamos”. Como anécdota, explicó que implementó este sistema a la discoteca más conflictiva de todo Londres. “Aquella noche, a diferencia de las otras”, dijo, “no hubo detenidos ni peleas: el sonido distrajo tanto a la gente que evitó que hicieran cosas malas!”.

Sin moverse de las islas británicas, cuatro productores, periodistas y agentes musicales desgranaron los puntos más curiosos del mercado británico. Igual que en el caso de los Estados Unidos, dijeron, es un mercado difícil para las bandas extranjeras. Pero para el productor escocés Rodaidh McDonald, casos de éxito como el de Mujeres demuestran que “el idioma no es una barrera si la letra no es la parte central de la canción”. Por eso, aconseja el representante de artistas Jack Shankly que los artistas “envíen links, soundclouds, lo que sea, a los agentes”; si tienen una identidad clara y saben qué están buscando, tienen posibilidades de hacer agujero en el Reino Unido.

Y cambiando de continente, hubo tiempo para hablar de un mercado tan exótico cómo es el asiático. La primera de las conferencias, dedicada concretamente a China, fue organizada por BCN Music Export y llegó a la conclusión de que es un mercado donde es fácil introducir bandas extranjeras, ya que se encuentra en plena ebullición. La otra, que trató de Asia más globalmente, consistió en un debate de la mano de cinco promotores con presencia en aquel continente. Como en la economía, los conferenciantes vaticinaron que el futuro del arte independiente pasará por Asia.

La tarde empezó con un coloquio centrado en uno de los temas más candentes del momento: los servicios de mensajería instantánea. ¿Cómo se desarrollarán y cómo afectarán el mundo de la música? En un ejercicio de futurología, los ponentes afirmaron que el uso de estas plataformas “es ya importantísimo” y coincidieron al reconocer que a corto plazo aplicaciones como Snapchat superarán en cantidad suficiente a Facebook en cuanto a su utilidad por músicos y discográficas. Steve Mayall, de MusicAlly apostó por “encontrar la manera de dar valor recíproco en la música y a la tecnología para sacar el máximo potencial.” Y añadió: “Imagínate si Bob Dylan tuviera Twitter!”

En la misma línea de sacar el máximo partido de internet, Eduard Castelló ofreció una charla titulada: “10 maneras de conseguir que tu música triunfe online”. El objeto de la ponencia fue Youtube, el canal más utilizado por los menores de 35 años para escuchar música. El público llenó Sala Bunker y tomó nota de los consejos de Castelló con la esperanza de poder aplicarlos a sus casos particulares.

Otra conferencia muy útil para los participantes fue la dedicada a la edición musical en la nueva industria de la música, los nuevos modelos de negocio que han afectado los derechos de la propiedad intelectual y cómo los grupos pueden ponerse en manos de buenos editores que les garanticen seguridad en este aspecto.

La supervivencia como sello musical independiente en un sector cada vez más concentrado y los nuevos modelos de negocio basados en la sincronización de música en cine, televisión y publicidad, también ocuparon un espacio destacado en la programación de la última jornada de PrimaveraPro.

Una última jornada que, como las anteriores, reservó un rincón para retrospectivas que pretenden homenajear movimientos musicales por muchos olvidados. Fue el caso del coloquio dedicado a la era del soul a través de las guitarras Gibson, sin duda, dedicada a melancólicos con paladares muy refinados. Al otro extremo, el mito del metal polaco también recibió su reconocimiento. Un mito que tiene gran parte de realidad, tal como afirmó Lukasz Dunaj, de Mystic Magazine, que apuntó que la de Polonia, es “la única escena metal de los países del este que ha disfrutado de fama mundial”.

PrimaveraPro entrevista al flamante ganador del primer Primavera Award, Christof Ellinghaus

Ellinghaus destacó en una entrevista pública su idea de negocio centrada en la intuición y la conexión entre artista y productor

Las implicaciones de las nuevas tecnologías en la promoción de los artistas y las singularidades de los diferentes mercados nacionales fueron temas centrales del resto de conferencias

Allosa Ajanovic y Albert Sort Creus – Christof Ellinghaus, fundador del sello City Slang, repasó en el Convent de Sant Agustí sus 25 años como productor independiente, una prolífica carrera por la cual recibe el Primavera Award, que se otorga este año por primera vez. Ellinghaus es un referente que representa una manera de entender las relaciones entre productor y artista, un campo dónde para él es básico que haya conexión. Lo dejó claro cuando habló de la receta por haber descubierto grupos tan famosos como Arcade Fire o Herman Dune: “todo lo que hago está basado en la música que me gusta, que me llega”.

Crítico con la concepción mercantilista de la industria musical, orientada sólo a los beneficios, el productor alemán aseguró en una entrevista conducida por el periodista Luke Baindbridge que no hay que entrar en este mundo sólo por el dinero. “Cada proyecto nuevo es un riesgo de perderlo todo”, constató, por lo que defendió que sean la intuición y los “amores a primera vista” los que guíen las nuevas discográficas independientes.

Pero a pesar de ser alemán, Ellinghaus siempre ha estado abierto a propuestas musicales de otras zonas del planeta, como los Estados Unidos. Este es el mercado más dinámico de la escena musical, y esto lo sabían los numerosos asistentes que llenaron la Sala Noble para escuchar una conferencia precisamente relacionada con esto. “What is wrong with us?”, se preguntó el moderador Will Welch, Editor de la revista GQ, crítico con las pocas oportunidades de los grupos extranjeros en los EE.UU. Pareció responderle la periodista de la revista Pitchfork, Jenn Pelly, cuando aseguró que el mercado americano era “mucho más conservador que el europeo”, y que los altos costes de traer bandas europeas a la otra banda del Pacífico “tiran atrás muchas discográficas”. A pesar de que los conferenciantes acabaron alentando a las bandas locales diciendo que con esfuerzo todo es posible, el título de la conferencia parece un buen diagnóstico de la situación actual en los EE.UU.: “Si lo consigues aquí, lo puedes conseguir en cualquier otro lugar”. Paralelamente, el mercado no sólo europeo, sino mediterráneo, fue analizado en otra conversación con representantes italianos, franceses, españoles, griegos e israelíes. Moderados por el brillante periodista Fernando Neira, hubo un acuerdo unánime: hay que aprovechar el espacio común de la Mediterránea para tejer redes que hagan estos países más competitivos.

Pero si el mercado de los Estados Unidos es, sin duda, el más desarrollado del mundo entero, otros como el centroeuropeo disfrutan de “muy buena salud”, como aseguró Detlef Schwarte (Reeperbahn Festival) refiriéndose al mundo underground alemán. En este coloquio entre varios promotores de la zona, la idea de que se está recortando terreno a los mercados más mainstream sobrevoló toda la conversación. Para entrar, aseguró el austríaco Reinhold Seyfriedsberger, hay que “moverse, buscarse promoción, intentar ser viral”, pero por extraño que suene, aseguró, no es un escenario difícil de penetrar puesto que está muy diversificado. El idioma, en este caso, no es un problema. El ejemplo de Ojos de Brujo, triunfando en el mercado germánico, demuestra según Christof Huber, director del festival Yourope, que lo que importa al público de estos países es el estilo, no el idioma. De este modo, quisieron alentar a los grupos extranjeros a intentar estrenarse en la escena centroeuropea.

También hubo tiempo para analizar, cuáles son los retos a los que se enfrentan las oficinas de Relaciones Públicas y los promotores del sector de la música. En un dinámico debate, el promotor italiano Gianlucca Giusti admitió que hoy en día “no hay tanta conexión con el trabajo del RRPP y el éxito del grupo”. Si antes una crítica positiva en una revista podía asegurar conciertos y fama, hoy en día esto está cambiando, y lo más necesario es “ser pícaro”. “La saturación de información hace que todo pueda cambiar en quince días”, afirmó la barcelonesa Eneida Fever, de Fever! Productions, que subrayó la necesidad de los promotores de adaptarse al flow del mercado digital. Los participantes también repasaron la necesidad de crear una conexión europea entre sellos para “superar la hegemonía de las grandes distribuidoras” e impulsar el mercado independiente. Esto favorecería que la figura del RRPP, así como su trabajo, volvieran a ser igual de potentes que hace una década.

Los críticos musicales también tienen que enfrentarse al shock que ha significado la era digital para su profesión. Según comentaron 5 famosos críticos, congregados en Barcelona para cubrir el Primavera Sound, uno de los principales retos es como seducir a los forofos de la música para que los lean. “Antes éramos imprescindibles, porque cierta música sólo la teníamos nosotros y, dependiendo de lo que decíamos, la gente consumía”, aseguró el periodista Linsday Zoladz, de la revista Pitchfork. Ahora, con la democratización de la música, que llega a oídos de todo el mundo, hay que aportar un valor añadido. “Todo el mundo es periodista”, aseguró, por lo que hace falta que los periodistas se creen una marca personal. También la manera de trabajar ha cambiado, ya que para Fernando Neira (El País) no es lo mismo escribir para el formato papel que para una web o una aplicación. La conclusión fue que los críticos, ahora, se tienen que ganar el nombre; si tienen el respecto del público, su figura no desaparecerá.

Finalmente, otros temas más centrados en la figura de los artistas que salieron a colación en la jornada del PrimaveraPro. El primero fue la necesidad de construir nuevos modelos de negocio donde los artistas tengan más peso. También se pudo asistir a una conferencia donde se quiso asesorar a los músicos sobre maneras de prevenir el estrés mental y físico que, según estudios científicos, es consecuencia directa de su singular profesión.

Stromae brilla con luz propia en la primera jornada del PrimaveraPro

El cantante belga, que actuó horas después en el Parc del Fòrum, se sometió a una divertida entrevista pública

El impacto de la red en el ámbito de la música independiente y la globalización de los sellos fueron otros de los debates principales

Allosa Ajanovic – Cómo si estuviera en la iglesia, el cantante belga Paul Van Haver se confesó durante casi una hora ante los asistentes del PrimaveraPro. Con su estilismo de dandy inglés y el exotismo por bandera, Stromae, como se lo conoce en la escena musical, pasaba por el antiguo Convent de Sant Agustí, sede de las conferencias del DayPro, sólo unas horas antes de subir al escenario del Fòrum en su primera actuación en el estado español. El público, curioso por la heterodoxa música de Stromae, se divirtió con la entrevista que le hizo el director de Rockdelux, Santi Carrillo, que desgranó la parte más íntima de este artista emergente.

Stromae, el personaje, es muy teatral, irónico, del ridículo. Van Haver, la persona, es sencilla y sincera, dos cualidades que lo marcan a la hora de componer. “Decir que todo es bonito es demasiado fácil”, dijo, para justificar porque se define como un artista “melancólico, no triste”. Esto explica unas letras tildadas a menudo de pesimistas, que para él son un mecanismo para no desfallecer: “me gusta ponerme en lo peor; así el futuro siempre me sorprende”.

Pero a pesar de esto, Stromae tiene una gracia natural que consiguió dibujar una sonrisa a los asistentes durante toda la entrevista. Es quizás esta cualidad, la de dar la vuelta a los sentimientos, la que lo ha traído a sonar en las salas de baile del mundo francófono con canciones en las que habla de parejas rotas o de un niño sin padre. “Lo mejor que se puede hacer con los problemas es no esconderlos y bailar encima”, aseguró, admitiendo que las canciones de Jacques Brel le habían enseñado a admitir su propia vulnerabilidad.

Justo antes de marchar de gira por África, continente que significa mucho por sus raíces ruandesas, Stromae hizo una defensa de la música en francés. O en cualquiera otro idioma, en el de cada territorio del mundo. ¿La razón? “Es importante por la cultura mantener el idioma propio”. Para él, que el inglés es el idioma más internacional “no es más que un cliché”. Fiel a su fama de imprevisible, pasó de esta reflexión a hablar de la línea propia de ropa que ha diseñado o de la estatua que le harán en el Museo de Cera de Londres. Stromae, Van Haver quizás una mezcla de los dos, dejó su singular huella en el Convent de Sant Agustí. Era de esperar.

Antes de Stromae, uno de los grandes temas tratados fue el espectacular crecimiento de la industria musical en América del Sur. Los cuatro representantes de este efervescente mercado que se dieron cita en el PrimaveraPro destacaron la importancia de la interconexión entre productores para acabar con las diferencias entre mercados y hacer crecer la importancia de la región. Según Rodrigo Santis, fundador del sello chileno de referencia Quemasucabeza, internet es básico para las discográficas que busquen “abrir ventanas para conectarse en otros sellos y así llegar a nuevos horizontes”. Una manera de hacer esto, explicó Santis, es hacer giras conjuntas donde los mismos grupos, de diferentes países, repitan unos mismos conciertos en diferentes ciudades. En la misma línea, Fabrizio Nobre, representante de la emergente escena brasileña, añadió que tienen que existir contactos entre “pequeños grupos del Brasil y de Europa”, creando un feedback donde todos salen ganando. Así, según él, es como se pueden romper las posibles barreras idiomáticas. Por su parte, el argentino Lautaro Barceló, de Uf Caruf! Discos, reforzó esta idea y aseguró que es creando vínculos “formales” como se consigue conocer nuevos grupos de todas partes, nuevos sonidos de los cuales “enamorarse” . Quedó claro, pues, que la interacción entre sellos, artistas y público de diferentes países es la mejor manera de garantizar la supervivencia de la música independiente en un panorama musical globalizado.

También la internacionalización, pero en este caso de los festivales, fue el tema central de un interesante debate entre los directores de algunos de los acontecimientos más importantes del planeta. Las sensaciones, aquí, fueron opuestas. Por un lado, como aseguró el director de la Sala Apolo y codirector del Primavera Sound, Alberto Guijarro, “cada vez hay más festivales, lo cual dificulta la contratación y suben los cachés”, ya que hacer festivales parece ser un negocio rentable. Barry Hogan, fundador de All Tomorrow’s Parties, contradijo este pesimismo tomando a otro de los asistentes, Enric Palau (director del Sónar), como ejemplo. Hogan admitió que se está experimentado una proliferación de acontecimientos que sólo buscan hacer dinero, pero lanzó un mensaje esperanzador: “mientras haya concepto, como pasa en el Sónar, habrá festivales”.

Para acabar con el capítulo del panorama internacional, una interesante conferencia sobre los Países Bálticos, conducida por los DJ’s Veedis y Toms Grevins y las promotoras de acontecimientos Helen Sildna y Natalie Mets ilustró a los –muchos- desconecedores sobre el atractivo paisaje que presentan Estonia, Letonia y Lituania en cuanto a festivales, revistas o encuentros profesionales de músicos. Pivotando sobre la música electrónica, estos gélidos países, cada vez más reconocidos, son irónicamente otro de los puntos en ebullición del planeta musical.

Las dos conferencias restantes se tuvieron que enfrentar, como no, al reto que representa la irrupción de las nuevas tecnologías para la industria de la música. La primera de ellas, titulada “¿Es el negocio de la música más justo hoy que el 2003?”, se centró en las nuevas maneras de consumir música ahora que el CD está visto para sentencia. Plataformas como Spotify o Deezer fueron el centro de un acalorado debate donde participaban 6 representantes del mundo de la música y que dejó diversidad de opiniones. “Hace falta que se pague por el precio de la música”, “pierdes la integridad como artista cuando te conviertes en producto” o “hace falta una plataforma de streaming que dé las mismas oportunidades a todo el mundo” fueron algunas de las reflexiones que se hicieron. La otra conferencia habló de cómo ha cambiado el trabajo del promotor de conciertos ahora que casi toda la oferta está encarada en la red. Los tres expertos en tecnología aplicada a las industrias culturales Lluís Villarejo, Donal Scannell y Cécile Martin destacaron algunas de las propuestas más innovadoras (sobre todo apps), muchas de las que amenazan con convertirse en imprescindibles en un futuro no muy lejano.

¿Es el negocio de la música un mercado más justo ahora que en 2003? Por Ben Cardew

La industria de la música ha cambiado radicalmente en los últimos 10 años, diezmando la venta de discos y, teóricamente, creado cientos de nuevas oportunidades para los artistas y gestores, pero ¿se ha convertido en un negocio más justo?

Este fue el tema de debate en la charla organizada por PrimaveraPro en el marco del Primavera Sound Touring Party el pasado sábado 16 de noviembre en Barcelona, ​​una ocasión que reunió a ponentes de todo el espectro de la industria musical, como artistas (Raül Fernández aka Refree ); gestores (Gerardo Sanz , mánager de Manel y Antònia Font); ejecutivos digitales (Albert Torres, director de The Orchard en Barcelona, Leo Nascimento, director gerente de Deezer España, y Josep Ganyet de la startup Soundkik); y a medios de comunicación (Xavier Cervantes, redactor de la sección de cultura del periódico ARA y Nando Caballero, de La Xarxa y La Poduktiva Records).

Como podéis imaginar, con esta variada gama de participantes, fue difícil llegar a un consenso. Sin embargo, hubo acuerdo en que internet ha dado lugar a un cambio en el equilibrio de poder en la industria de la música en los últimos 10 años, más allá de las grandes discográficas multinacionales.

“Los sellos discográficos han dejado de ser los dueños de la música”, explicó Nascimento, ex empleado de Universal Music, “a algunas personas en la industria discográfica tradicional les ha resultado muy difícil seguir adelante… Hay nuevas oportunidades, pero para verlas hay que estar abiertos al cambio”. “Es el consumidor el que decide”, agregó Torres. “La industria está poniendo palos en las ruedas, porque quieren que sea como era antes”.

Que este cambio haya beneficiado a los músicos no está tan claro. Fernández explicó que, aunque la tecnología digital ofrece nuevas posibilidades, los músicos siguen recibiendo “muy poco” de las plataformas digitales.

De hecho, con el descenso de la venta de CD’s y la venta de entradas –una situación agravada por la decisión del gobierno español de subir el IVA sobre los bienes culturales al 21%– Fernández pintó un panorama bastante sombrío de cómo se gana la vida un músico en España en 2013. “Me encantaría participar más en los nuevos servicios digitales pero el artista recibe muy poco y no entiendo por qué”, agregó.

Nascimento intentó aclarar esto explicando que es erróneo comparar lo que los artistas recibían antes de las ventas de CD a la cantidad que ganan por escucha “este es un negocio diferente, es como el efecto bola de nieve, estamos tratando de que millones de personas paguen poco por un amplio catálogo musical, lo que significa que el pastel es más grande”.

Sin embargo, agregó que la cantidad de dinero que los músicos reciben de los servicios de streaming como Deezer está realmente fuera del control de las plataformas, ya que es el músico quien tiene que negociar con la discográfica sobre lo que le corresponde de cada escucha, “es algo que no podemos negociar individualmente con cada artista”, dijo. “El gran problema es que las discográficas continúan realizando los mismos contratos a los músicos cuando el modelo digital no supone tanto gasto para ellos”. “Eso es muy importante “, agregó Torres. “¿Quién firma los contratos? Las multinacionales. Deezer solo tiene tres años de existencia, aún está empezando. Por eso se está recibiendo menos dinero”.

Junto con el streaming y los derechos del artista, el papel de las “majors” fue uno de los puntos clave examinados durante la charla. Sanz, otro ex empleado de las grandes discográficas, dijo que la industria del disco había desaparecido de manera efectiva en los últimos 10 años, dejando a su paso una “industria de la música”, que ha ampliado su sitio más allá de la venta de discos de 12 pistas. “Eso ha cambiado la relación entre los artistas y sellos”, explicó . “Las discográficas ofrecen ahora lo que se llama 360º, que incluye la venta de discos, el mercado digital, las giras y el merchandising. Algunos sellos están haciendo esto con éxito y otros no”.

Los cambios en la industria de la música continúan a un ritmo vertiginoso añadió Sanz, parecía que el modelo de descargas de iTunes iba a ser el futuro de la industria y ahora no está tan claro, después de ser récord de ventas en los EEUU a finales de octubre llegó a su mínimo histórico”.

La clave, entonces, es adaptarse y mantener la mente abierta. Hay signos positivos para el futuro del negocio de la música –la demanda de música es mayor que nunca y hay pruebas de que los consumidores pagan por el acceso más fácil a las canciones y álbumes– pero si esto hará que se convierta en un negocio más justo, no queda muy claro.

“Hemos tenido que adaptarnos al negocio y nadie sabe cómo va a seguir cambiando”, dijo Sanz. “La semana pasada fue la peor en cuanto al récord de ventas en EE.UU de la historia. Ahora se dice que el modelo de descargas no será el paradigma del futuro y que las plataformas de streaming sí. Tenemos que tratar de intuir hacia dónde van las cosas para poder ayudar a los artistas”

Por Ben Cardew – Periodista

¿Es el negocio de la música un mercado más justo ahora que en 2003? Por Xavier Cervantes

pro_touring21-1024x455Bajo esta premisa se desarrolló un amplio debate organizado por PrimaveraPro en Apolo Store el 16 de noviembre, como prólogo de la gira Primavera Sound Touring Party. Raül Fernández (Refree) empezó confesando que “el negocio” es una parte del oficio musical que “no le gusta nada”. Él, que ni siquiera vivió “la época en que daba dinero”, al menos para el músico, fue el primero en hablar de catástrofe. No obstante, una vez acabado el debate, Fernández dijo que se sentía como al principio de la charla, pero con mucha más información.

Más que contestar a la pregunta inicial, el objetivo del debate fue informar con afán didáctico sobre los entresijos de un negocio musical más o menos controlado por los de siempre, pero donde buena parte de las normas las estipulan actores hasta hace poco ajenos a la música.
Los encargados de arrojar luz sobre todo ello fueron agentes con diferentes intereses, pero todos ellos con una amplia trayectoria profesional vinculada a la música. Además de al líder de Refree, la cita reunió a Nando Caballero, músico, responsable del sello La Produktiva y conductor de un programa de radio; Gerardo Sanz, director de Fina Estampa, la oficina de management de Manel, Mishima, La Estrella de David y Bremen, entre otras bandas; Albert Torres, de la distribuidora digital independiente The Orchard; Josep Ganyet, experto en internet, profesor universitario y desarrollador de la aplicación Soundkik; y Leo Nascimento, de la plataforma digital Deezer. La inclusión de la palabra negocio en la convocatoria permitió que las conversaciones se centraran justamente en eso, así que no hubo digresiones de ningún tipo. Hubo discrepancias, pero en general predominó la curiosidad.

Sanz miró primero hacia atrás para recordar de dónde venimos. “La industria discográfica ha tenido que mutar”, dijo, y comparó esa mutación con la que experimentó el sistema de estudios en Hollywood. “Era una industria basada en un soporte físico, y ésa fue la causa de su éxito y de su fracaso”. Ganyet apoyó la tesis. Desde el momento en que se empezó a vender el máster, el CD, se estaba cavando la tumba de un modelo. “Con el CD nos la han metido doblada”, sentenció Refree. El CD, que amplió los márgenes de beneficio de la industria hasta límites obscenos a costa del consumidor, tiene los días contados. Sony prevé la desaparición de ese soporte para 2018.

La mutación de la industria, según Sanz, ha conducido a la búsqueda del negocio integral en un mundo cambiante que “no se sabe cómo va a evolucionar”. Hace un par de años parecía que el modelo iTunes, de compra por descarga, iba a ser definitivo, pero el presente ha inclinado la balanza a favor de los servicios de streaming de plataformas como Spotify y Deezer. Y aun así, nada parece seguro. “Hace ocho años no sabía lo que era iTunes”, reconoció Torres, que hoy trabaja para The Orchard, una distribuidora digital independiente que gestiona “ocho millones de canciones”.

Ganyet y Nascimento recordaron uno de los pecados de la industria discográfica tradicional: fueron agentes ajenos al sector musical los que tomaron la iniciativa; empresas tecnológicas como Apple se anticiparon al cambio, de la misma manera que después lo han hecho Spotify, Deezer y Pandora. “Ninguna discográfica fue capaz de montar un iTunes o un Spotify”, señaló Nascimento. La industria, aunque poco ágil, ha reaccionado buscando alianzas empresariales explícitas o implícitas con las plataformas de streaming. Es un camino que, según Sanz, hace que las tres grandes compañías discográficas mantengan una posición hegemónica. Es decir, que el negocio es tan justo o tan injusto como hace diez años. Caballero, que montó La Produktiva en 2009, aseguró que como discográfica independiente ha tenido que afrontar “una velocidad vertiginosa de problemas”. “La solución siempre es darle más trabajo al artista”, se quejó Caballero. En otras palabras, estar fuera de las compañías hegemónicas penaliza al independiente, tal y como pasaba en el siglo pasado; quizás con mayor virulencia.

Cambios en la negociación
El debate se organizó después de que Thom Yorke y Nigel Godrich decidieran retirar de Spotify las canciones de Atom For Peace. Consideraban injusto el reparto de beneficios. Según Yorke –que, por cierto, no ha retirado los temas de Radiohead–, los malos de la película son las plataformas de streaming. Nascimento, de Deezer, aportó datos que cuestionan la pataleta del líder de Radiohead. “El 70% de los ingresos de Deezer se destinan a pagos de derechos editoriales y fonográficos”, informó. Por tanto, a quien debería presionar Yorke es a su discográfica para conseguir un reparto más sustancioso de ese 70%. En este sentido, y como apuntó Sanz, queda claro que cuanto más vendedor sea el artista más argumentos tendrá para negociar con su discográfica. Exactamente lo mismo que sucedía en el siglo XX, pero con una salvedad que apuntó Nascimento: “Las discográficas aplican un margen de antes cuando los costes son mucho menores”. Es ahí donde, según él, debería trabajar el músico para obtener un reparto más justo. Con la venta digital, la situación es similar. Sanz puso cifras sobre la mesa: “El 97,1% de los álbumes disponibles en digital venden menos de 1.000 ejemplares. Y el 63% de las canciones tienen menos de diez ventas”. “El top 10 representa el 20% del consumo”, añadió Nascimento. Además, las grandes discográficas siguen bañándose en “un océano de céntimos” gracias a la venta de canciones y discos de catálogo que están sobradamente amortizados.

Aun así, hay margen de mejora para el músico. Spotify, a pesar de acumular pérdidas, mantiene la inversión porque hay indicadores que vaticinan la viabilidad del negocio, al menos en los países nórdicos. Es más, en Suecia la industria ha crecido un 17%, y los artistas empiezan a renegociar con las discográficas. No sucede lo mismo en España, donde la capacidad de maniobra del músico es muy reducida, entre otras cosas por los pobres números en las suscripciones premium a las plataformas de streaming y por los también pobres números de descargas de pago si se comparan con las de otros países. Curiosamente, Nascimento, de Deezer, ve un horizonte. “La piratería es un mercado para ser conquistado”, dijo. ¿Cómo? “Si no hay músicos no hay negocio. Por tanto hay que evangelizar”, explicó. Por evangelizar entiende convencer a los consumidores para que paguen por el servicio de streaming. “Se trata de empaquetar la música para darle valor”, dijo. Ganyet aportó un matiz: “Si se tiene más dinero que tiempo, se paga. Si tiene más tiempo que dinero, se piratea”.

En la parte final del debate hubo tiempo para entrar en el “lado oscuro”: la gestión de los grandes números, el Big Data. Es decir, toda la información sobre los perfiles de consumo de los usuarios de las plataformas digitales. Nascimento no escurrió el bulto: el Big Data forma parte del negocio porque hay empresas dispuestas a pagar por conocer esos perfiles de comportamiento. Si de repente hay 10.000 personas escuchando –o subiendo el volumen mientras escucha– una canción de un artista determinado, puede haber una marca de ropa interesada en saberlo para exponer en las tiendas las prendas asociadas a ese artista. Nascimento aseguró que en Deezer la información que se facilita cumple la legislación sobre privacidad. Aun así, el Big Data es un tema espinoso, terreno abonado a mil especulaciones sobre el uso ilegal que se pueda hacer de la monitorización de la información.

Resumiendo, el futuro del negocio musical sigue siendo incierto, sobre todo en cuanto al modelo. Si hacemos caso a las tesis de Gerardo Sanz, las grandes discográficas, más o menos reconvertidas, seguirán manteniendo la hegemonía, pero entrarán en juego nuevos agentes. Albert Torres señaló uno. “Si YouTube entra en la televisión, el 50% de los ingresos de publicidad cambiarán de manos”. Sanz concluyó su intervención con una pregunta, “¿Seguirá siendo el streaming el futuro?”, y con una certeza: “El 46% de la población sigue descubriendo artistas nuevos a través de la radio convencional”. Josep Ganyet aportó la máxima del consumo móvil: “Tener lo que quieras, donde quieras y cuando quieras”. Nascimento mantuvo su apuesta evangelizadora. Mientras tanto, los músicos, Nando Caballero y Raül Fernández, escuchaban atentamente tratando de asimilar que, para ellos, el negocio es tan injusto como ha sido siempre.

Xavier Cervantes – Redactor de la sección de cultura del periódico ARA

Debate sobre el estado de la música en directo en Barcelona y Madrid

El International Music Observatory (IMO) es un organismo dedicado a la investigación y análisis del ámbito musical en diferentes contextos locales. Este observatorio se dedica a estudiar las múltiples relaciones que se dan entre música y sociedad con la intención de detectar, analizar, visibilizar y estimular dinámicas emergentes que aporten vías de desarrollo innovadoras para los creadores, el público –o usuarios /participantes– y el sector musical.

Actualmente, el IMO arranca con una investigación centrada en tres ciudades –Barcelona y Madrid en España y Medellín en Colombia– con la voluntad de ampliar próximamente su estudio a otras ciudades del mundo.

Con motivo del festival Primavera Club 2012, celebrado el pasado mes de diciembre en Barcelona y Madrid, el International Music Observatory –de la mano de PrimaveraPro, sección del festival dedicada al ámbito profesional– organizó dos jornadas de debate en ambas ciudades. El foco temático se situó, por un lado, en el estado de la música en directo desde un punto de vista local –en cada una de las mencionadas ciudades– y por otro, en el análisis de los circuitos internacionales de música en vivo.

A continuación apuntaré algunos de los elementos más relevantes que se trataron durante los debates, en los que participaron más de 20 agentes representativos de este ámbito cultural, entre ellos: promotores, músicos, festivales, representantes de la administración pública, sellos discográficos, instituciones vinculadas al sector musical y periodistas.

El estado de la música en directo en Barcelona y Madrid

El sector musical en España se ha visto golpeado bruscamente por dos crisis disruptivas en los últimos 10 años. Por un lado, a consecuencia del impacto de las nuevas tecnologías y el auge del uso de internet, el sector discográfico tuvo que afrontar –con escaso acierto– un cambio de paradigma que le sobrevino después de una “época dorada”. El resultado de su dificultad para reconvertirse eficientemente en el entorno digital fue que el peso económico del sector pasó, en buena medida, a la música en directo. Este aumento de la música en vivo –del orden de un 140% en 5 años, según datos del 2008– se ha visto fuertemente interrumpido por una crisis económica que ha afectado a la capacidad adquisitiva del público, al tiempo que ha acarreado unas políticas públicas –llamadas “de austeridad”– cuyo resultado está siendo muy dañino para el sector (con un descenso de público del 35-40% en los últimos 5 años).

Es por eso que estas jornadas se centraron, en primer lugar, en analizar el estado de la música en vivo como motor económico de este sector, sus dificultades y las consecuencias de determinadas políticas públicas en el marco del estado español.

Cabe apuntar, para lectores no familiarizados con la administración española, que en el estado español hay una serie de transferencias a las comunidades autónomas al respecto de las políticas públicas que afectan a este ámbito, con lo que no podemos meter en un mismo saco el caso catalán y el madrileño. Sin embargo, decisiones políticas relativas a un marco estatal, como el desarrollo de la llamada “ley Sinde-Wert” –que pretendía regular las descargas de archivos en internet y sin visibles resultados favorables para el sector a día de hoy– o el aumento del IVA (de un 8% a un 21%) han sido elementos dañinos para la actividad musical.

Una de las primeras conclusiones extraídas de ambas jornadas es que la sensibilidad de las administraciones públicas con respecto a la música en directo es sustancialmente distinta. Mientras en Barcelona existen políticas de apoyo a este ámbito, tanto desde el ayuntamiento como desde la Generalitat (Gobierno de Cataluña), en Madrid se descubren como prácticamente inexistentes.

En cuanto a las políticas públicas, dos fueron los temas más relevantes que surgieron. En primer lugar, la capacidad de interlocución de un sector que a menudo no participa de la toma de decisiones que afectan a las políticas que lo regulan. En segundo lugar, la queja sobre la falta de relación entre los departamentos de la administración que terminan por establecer las sucesivas normativas que condicionan la evolución del sector. Es decir, a menudo, aspectos tan importantes como los horarios de apertura de las salas o la edad mínima para acceder a una sala de conciertos (que en España está fijada en los 18 años) se deciden fuera de los ámbitos de los agentes culturales.

Otro elemento de debate presente durante ambas jornadas fue la necesidad de aumentar el segmento de público que acude a conciertos. Y es este uno de los aspectos transversales –junto al de las políticas públicas– que merecen especial atención. El “por qué” la gente no acude habitualmente a conciertos puede tener muchas lecturas, algunas que apuntan con certeza a elementos externos al sector (incremento de IVA, edad mínima de 18 años para entrar a salas de conciertos, falta de infraestructuras descentralizadas de las capitales de provincia, etc.) y otras relativas a elementos internos, como una reflexión profunda sobre las estrategias que se han desarrollado para conseguir atraer al público de forma eficaz y masiva.

El papel de los medios de comunicación entró a debate como otra variable relevante a la hora de apoyar una escena local de música en directo. El espacio de la música en los medios generalistas ha pasado a un plano prácticamente residual, y las revistas especializadas están atravesando serias dificultades para su supervivencia como soportes impresos. El entorno digital despunta a través de páginas webs de referencia que están logrando captar al público de una manera más efectiva. Por otro lado, los medios públicos parecen abstraerse de algunas de sus funciones, como favorecer el crecimiento de la industria audiovisual al mismo tiempo que aumentar la cohesión social. Es obvio que la música puede jugar un papel importante en esto, de ahí la necesidad de reivindicar una mayor atención de los medios públicos.

Mención a parte tuvo el papel de la radio, que fue aludida por todos los agentes invitados como un elemento imprescindible para el desarrollo de este ámbito cultural. La ausencia de emisoras de radio –salvo Radio 3 RNE– que dedican su programación a la difusión de la música, condiciona sobremanera su capacidad de crecimiento. La necesidad de generación de nuevos espacios radiofónicos de apoyo a la música fue uno de los puntos de consenso en ambas jornadas.

Circuitos internacionales

Las jornadas concluyeron con un debate en torno los circuitos de música en directo a nivel internacional. La voluntad era intentar poner en común distintos contextos conocidos por agentes del sector que pudieran servir como referencia para implementar las estrategias locales.

El papel de las universidades en relación a la programación de música en directo, de referencia en los Estados Unidos, o proyectos transversales como el Circuito Fora do Eixo en Brasil, fueron expuestos en sendas jornadas. Políticas públicas como las de Francia y Suecia salieron a debate como claros referentes en relación a la creación de circuitos de música en directo.

Los debates desarrollados en estas jornadas formarán parte –junto a otros materiales de la investigación que surgirán de sucesivas reuniones, encuestas, entrevistas y encuentros públicos– del informe final que el International Music Observatory presentará durante el próximo PrimaveraPro 2013.

Mientras tanto, conviene reflexionar sobre la capacidad del sector para identificar objetivos comunes, profundizar en nuevas vías de desarrollo e innovación –aprendiendo de otros contextos– y generar indicadores que permitan evaluar de una forma sistemática el resultado de las políticas públicas que lo regulan. Entre otras, estas son algunas de las tareas principales que el International Music Observatory ha empezado a desarrollar con la colaboración de numerosos agentes que trabajan por mejorar este ámbito de producción y difusión cultural. Seguimos.

Daniel Granados, IMO (Internacional Music Observatory)